8 abr. 2010

poema a Jose Antonio Ferrara Haney

Las estrellas caminan ligeras
En el largo trayecto de la noche
Pasajeras, silenciosas, arrollan
El sueño del hombre
Al amanecer del día, caminaba
En la travesía de la vida, un loco
Que en voz alta hablaba en el camino
Con pelo blanco y barba
Podría decir que era un guerrillero
PERO NO
En lugar de metralleta, traía un canto en el alma
La palabra en lugar de guitarra
Solía hablar de libertad
Con cuanto joven encontraba
Tiene tipo de español
La gente decía algo que está en duda
Su ser e inteligencia son esenciales de un legado de indios de estas tierras
Muchas veces habla como Andino
Otras como los de Colombia
Se dice mexicano de la parte norteña
Pero todo encierra una duda
Todo un gran misterio
Mi guerrillero, mi Andino, mi Colombiano
Mi mexicano, se dice hijo de la tierra
Más bien es un contador de estrellas
Que camina tras de ellas
Hasta el final de su existencia
Si en la vida deja huella
¿Quién podrá descifrarla?
Por ese culto a la Fe-rra-ra

Para mi amigo Ferrara
De Antonio Romano Hernández


EPÍLOGO

Las flores hermosas,
también son eterno descanso;
las flores marchitas,
son el crepúsculo del adiós de la existencia...
el amanecer de un nuevo día.

Antonio Romano Hernández



2 comentarios:

  1. Que hermoso poema. Describe al maestro tal y como es él. Felicitaciones.

    ResponderEliminar
  2. Muy buen poema para mi
    Abuelo, que me hizo muy ameno el camino a casa justo cuando más lo necesitaba. Espero volver a verlo, digo verte. Recuerdame abuelo soy Adriana

    ResponderEliminar